Según el diario VG de Noruega, el informe revela una seguridad tan deficiente que “es casi imposible de creer”.
Entre otras cosas, cualquier intruso pudo haber asumido el control del suministro de agua potable de Oslo mediante un teléfono móvil y conexión Bluetooth. La contraseña para acceder al sistema era la pre-establecida por el fabricante; “0-0-0-0″. Al tener acceso al sistema, un saboteador pudo haber interrumpido el suministro de agua, alterado la presión o, en el peor de los casos, envenenado el agua con substancias tóxicas. El potencial de daño mediante un acto terrorista es desolador. El tema es especialmente sensible, y por cierto inexplicable, ya que en 2004 se elaboró un informe sobre la seguridad de diversos servicios e infraestructuras básicas de Oslo, concluyéndose que el agua potable era un tema vulnerable. Aún así, la autoridad responsable optó por conservar la contraseña “0-0-0-0″ en un sistema de importancia crítica.
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