Honestamente, desde que descubrí que es posible vivir sin un antivirus instalado en portátiles, PCs y servidores, jamás había apreciado a los antivirus -en sí mismos- como una fuerza de poder en el cuadrilátero de la seguridad informática, excepto claro por sus elegantes equipos de ingenieros que -hoy en día- divulgan sus hallazgos a toda la comunidad experta. Sin embargo, luego de leer esta noticia (JaCkNews), concluyo lo contrario.
Resulta que ahora, el mismo elemento -el malware- por el cuál ahora son tan inefectivos, se han vuelto a su favor. Efectivamente, como cita Hispasec, los desarrolladores de kits de malware (para botnets) han delegado el “poder” del embargo a las casas de antivirus, para protegerse de la piratería, qué formidable idea. Dicho de otra forma, se trata de convertir a los antivirus en un team gratuito de un embargo virtual de un software maligno que ha sido pirateado.
El único problema es que el poder que ejercerían los antivirus sería ahora a favor de la industria criminal contra quienes intentan luchar. Pero, guardándonos la impresión de sorpresa, podemos decir, que esta no es la primera vez que vemos una conducta similar en el mundo criminal, en realidad sucede a todos los niveles del crimen. Sin le pegamos una vista a los gobiernos, esto es exactamente lo que hacen sus personajes corruptos cuando quieren vengarse de otros más (o mas bien menos) corruptos, al soplarlos y revelarlos a la opinión pública.
Por último, aunque asumo que para muchos lectores los AV siempre fueron una fuerza de poder “del bien” en sí mismo, no debemos de dejar de reconocer que -ahora- se han convertido en la fuerza de poder a favor del mal, aún sin siquiera saberlo.
La próxima que invierte S/.240.00 (USD 80.00) en una caja completa de AV piense que su contribución económica a su marca favorita no sólo hará de su proveedor una fuerza de poder del bien (según usted así lo cree), sino también del mal. “Piense”, y no se disguste luego.
Javier Romero
JaCkSecurity, CTO
Conocimiento, Conciencia y Consultoría

