Contraste de la respuesta a emergencias

Por la mañana, García Pérez se comunicó telefónicamente con el presidente de Estados Unidos, George Bush, quien lo felicitó por su liderazgo en la crisis que tras el desastre dejó más de 500 muertos y miles de heridos, informó el portavoz para temas de seguridad nacional, Gordon Johndroe, en Crawford (Texas), donde el presidente disfruta de vacaciones en su rancho.

Es interesante el gesto de cortesía que ha tenido el presidente de EE.UU. con su homólogo peruano, al saludar y felicitar su liderazgo en las acciones de respuesta por la catástrofe ocurrida en Pisco, Ica, Chinca y Cañete. Esto es más sobresaliente, en especial por venir de una nación que ha mejorado mucho su capacidad de respuesta ante este tipo de problemas, y que dista de lejos como muy superior al promedio.

Sin embargo, para quienes tuvieron la oportunidad de ver en vivo las acciones rápidas y muy bien organizadas (sin tomar en cuenta la tecnología empleada para el tratamiento forense) que se orquestó inmediatamente después de la tragedia ocurrida con el puente de la I-35 en el estado de Mississipi (USA), les ha de quedar bien claro que lo mismo no se vivió en el caso peruano, el presente mes.

Es importante remarcar que este tipo de emergencias siempre se van a vivir, y serán menos dolorosas cuando se tengan planes y equipos humanos bien establecidos y en contínua comunicación y madurez. Antes de conformarse con los saludos extranjeros, compete al gobierno del Perú establecer verdaderos esfuerzos por la seguridad de sus ciudadanos. El líder debe ser saludado cuando emprenda un proyecto de para enfrentar futuras catástrofes, en todos los ámbitos del Perú.

Murphy dice: Si en un país es posible que haya una catástrofe, esta va a suceder.

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